
Después de verlos pelear, mentarse la madre y sacarse la lengua unos a otros, los partidos políticos han dado un gran paso para favorecer el futuro de la nación y, aunque sea en materia electoral, se han unificado al grito de "todos para uno y uno para todos".
Ya sea que con alianzas o con candidatos que saltan de un partido a otro, la clase política es ahora ejemplo de unión y hermandad, en una estrategia donde los colores ideológicos se revuelven entorno a la lucha por el poder. Por eso, cuando se vote por el PRD, se estará votando en realidad por el PRI o por el PAN y viceversa. Y así, felices y contentos ganan todos… excepto el electorado, claro.
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Alma Soto Zárraga