Editorial 311

Publicado el 04 Septiembre 2014
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Por mucho tiempo, septiembre fue considerado el mes de la patria. Hoy, que el país se ha modernizado –one more time–, que Palacio Nacional se ha transformado en Shopping Mall y el Zócalo en su estacionamiento, si el mes de la patria se trasladara por decreto a Julio regalado, pocos se darían por ofendidos. 

Mientras esta nueva reforma es aprobada por el Congreso, habrá que aprovechar la temporada para pasar el amargo trago reformador que nos han hecho pasar, con la valiosa ayuda de los ricos antojitos de temporada. 

Y de veras hay que aprovechar, porque nada garantiza que el pozole, los pambazos, los tamales y el champurrado no estén en la mira de los voraces e insaciables modernizadores. Buen provecho.