Editorial 316

Publicado el 19 Noviembre 2014
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Lo que a Carlos Salinas le tomó cinco años y a los panistas doce –sumir al país en una crisis de dimensiones apocalípticas– al Señor Licenciado Peña Nieto le ha tomado menos de dos. 

Pero el desastre nacional no es responsabilidad exclusiva del jefe del ejecutivo y de su partido; también tiene su mérito la contribución que han hecho los otros dos  integrantes del Pacto por México, que en palabras presidenciales, co-gobiernan de facto al país entero.

El PRD, transformado en un bodrio que haría palidecer de vergüenza al PPS y al PST en sus épocas de mayor abyección, y un PAN que cambió al Maquío por la Montana –¡Ánimo, Montana!– y cuyos escándalos y pleitos internos rivalizan con los del partido del sol azteca. 

Afortunadamente, si el país se desmorona, nos queda la casa blanca de Las Lomas en donde cabríamos todos cómodamente y hasta sobraría espacio. Lo bueno de contar con una primera dama previsora, que si no…