Editorial 323

Publicado el 26 Febrero 2015
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La tentación de la mano dura se pone cada vez más dura, cuando la hipótesis de los incinerados en el basurero de Cocula sigue echando humo. El “mexican moment” se sigue desmoronando cuando el Presidente pone a su cuate en el lugar de quien debería investigarlo. 

Peña debería dejar que sus asesores le busquen un calmante y le ayuden a idear otras 50 formas de hacerse güey. No sea que el manotazo se le salga de control antes de la elección que se avecina y la gente prenda fuego a las urnas antes de que ellos las embaracen.

Vamos todos por palomitas de maíz a la fuente de sodas, para leer esta edición, con alto contenido porno-cinematográfico.

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