Editorial 193

Publicado el 19 Marzo 2010
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Esto ya huele mal

La sangre corre por las calles de Ciudad Juárez, las aguas negras inundan parte del Valle de México, un presidente y un ministro vomitan sobre las tumbas de los asesinados, la Iglesia lanza amenazas que huelen a azufre y los partidos intercambian fluidos malolientes.

Todos estos fenómenos tienen el mismo origen: la descomposición acumulada en las entrañas de la política nacional ya se empieza a desbordar.

Los propagandistas del gobierno se indignan ante la indignación de los familiares de los asesinados y se quejan de que vastos sectores de la población, en vez de apoyar la “Guerra contra el crimen” del gobierno, cantan corridos que exaltan a personajes sin valor ético; corridos como este, que dice:

Soy el Jefe de Jefes señores,
No me quieren a todos niveles,
más yo sigo sentado en la silla,
aunque el vulgo me llame “pelele”,
porque a mi Televisa me quiere,
y los grandes negocios no pierden.

En las cuentas se lleva una regla,
desde el uno llegar hasta el cien,
el que quiera ganar elecciones,
que se enseñe a hace fraudes también,
sin talento no busques grandeza,
porque nunca la vas a tener.

Mi trabajo y valor me ha costado,
destrozar al país que gobierno,
muchos quieren llegar a mi altura,
nomás miro cómo van creciendo,
han querido arañar mi corona,
y el país que se siga muriendo.