Editorial 194

Publicado el 26 Febrero 2010
Visto: 757

¿Alguien tiene duda de la fuerza que ha cobrado la ultra derecha católica desde que los panistas gobiernan? ¿Alguien no se ha percatado de la ofensiva para penalizar el aborto en todas partes del país? ¿Acaso no se vio a varios gobernadores –como a Etilio González Madres— intentar revertir los matrimonios gay en el DF con una absurda controversia constitucional?

¿Hay alguien que dude que la jerarquía católica goza en los hechos de un fuero tal que no hay quien meta a la cárcel a ningún cura pederasta ni a quien lo encubra?

Pues aunque parezca increíble, el senador perredista Pablo Gómez (Piedra Pómez, para los cuates) no parece haberse percatado de nada de esto.

Este personaje ha salido con la batea de babas de presentar una iniciativa para restablecer los derechos de asociación política y de libertad de expresión de los sacerdotes de todos los cultos religiosos, con el argumento de que éstos sufren “una injusticia constitucional”.


Con una “izquierda” así, ¿para qué queremos derecha?