Editorial 354

Publicado el 02 Mayo 2016
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Latinoamérica se sacude, especialmente los gobiernos de Brasil y Venezuela, que pasan, tanto por supuestos escándalos de corrupción que han hecho tambalear su imagen a partir de intentos desesperados de ensuciar la reputación de Dilma Rousseff, como por escasez de alimentos y cortes de electricidad que se achacan a las políticas de Nicolás Maduro…

Pero eso es en el tercer mundo. En el primer mundo, donde México destaca pese al mal humor, esas cosas no ocurren, porque aquí no hacen falta leyes de declaración de bienes, ni fiscalías que combatan ese animal mitológico que es la corrupción.

Aquí lo verdaderamente penoso es que las paraestatales –esas obsoletas y paternalistas empresas fallidas, que nunca vieron progreso y buena luz- estallen ahora, en manos de gente que a duras penas sabe operarlas. Los que sí son unos expertazos en su trabajo son los encargados de photoshop de Presidencia. ¡RESPETOS!

 

Y respetos también para las mujeres, que se apoderaron de las calles al grito de #VivasNosQueremos, porque son felices en este mundo de color de rosa, donde nada es más bonito que vivir.