Editorial 356

Publicado el 01 Junio 2016
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Como hace tiempo no se veía, presenciamos durante mayo una demostración de sensatez, de comprensión profunda de un problema de parte de un verdadero secretario de Estado, que se preocupa por el bienestar social y el aprendizaje de los educandos. El despliegue de empatía y conciliación dejan claro por qué Aurelio Nuño ocupa el puesto. Y es que la velocidad con que ha despachado despidos a los maestros faltistas pondría exultante a la gerencia de cualquier restaurante de comida rápida, satisfaciendo pedidos como si se tratara de hamburguesas.

 

Y mientras una lluvia de toletes azota los campamentos magisteriales, el país ha celebrado con el orden, seguridad y entusiasmo cívico que nos caracteriza unos comicios que garantizan la estabilidad y el futuro de nuestros hijos. Nosotros, agudos analistas de la realidad, presentamos antes que nadie y en esta edición los datos más precisos y confiables de los resultados electorales, aclarando que, como cerramos esta edición cinco días antes de que se llevara a cabo la elección, no teníamos ni puta idea de qué iba a pasar. Así que disfrute usted estas victorias cantadas y contribuya al buen humor social con la certeza de que votar es un pequeño lujo, pero creemos que lo vale.