Editorial 359

Publicado el 27 Agosto 2016
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Terminado el debate sobre si es importante plagiar o no un documento como la tesis de grado en la trayectoria académica de un político, tras escuchar al mismísimo secretario de Educación decir que aquello no era ni por un poco trascendente o importante, nos dimos a la tarea de no ser pesimistas y ver hacia adelante. 

 

Por ello, celebramos que los más agudos asesores de la Presidencia intervengan para que el formato de Informe Presidencial cambie, para no ver al maestro en derecho, Enrique Peña, sacar fotocopias viejas frente al Congreso de la Unión. 

 

Sabemos que en esta ocasión el informe se transformará en un encuentro con jóvenes y que el formato será un discreto plagio de un simulacro de lanzamiento nuclear, como los que realiza el joven líder norcoreano, Kim Jung Un. Así, la dinámica sería la siguiente: todos los jóvenes se refugian en sus casas, cual búnkers, esperando el estallido del Día Final.

 

Enhorabuena.