Editorial 360

Publicado el 28 Septiembre 2016
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Este no será otro editorial catastrófico. Porque las cosas buenas casi no se ven, decidimos colaborar para hacerlas visibles, así que arrancamos este mes de fantasmas y calabazas, atestiguando el inédito y esperado primer proceso de expulsión de un gobernador en funciones en la historia del Partido Revolucionario Institucional. Y es que un gordo que ahora es flaco les cayó más gordo por dañar la imagen del partido.

Aunque felizmente no será juzgado con las nuevas leyes anticorrupción, estamos seguros de que, en un acto de plena congruencia, el presidente del partido –el acaudalado Enrique Ochoa- presentará su renuncia para parar la masacre a la imagen del partido y el actual secretario de Gobernación, también en funciones, se dejará igualmente de pantomimas y simulaciones y soltará el cargo para dar rienda suelta a su loca campaña presidencial, sin empañar el orgullo tricolor.

Tras renunciar, auguramos, todos seguirán impunes como hombres de honor que son, en el nuevo PRI. Celebramos esta moda impuesta por Videgaray, muy ad hoc con los tiempos que corren, donde la amenaza Trump se funde con la amenaza Clinton, que nos deja a todos sin saber dónde termina una y comienza la otra.

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